Por: Pastor David Rodríguez

“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud” Gálatas 5:1 (NVI)

El propósito de Dios es que vivas en libertad. La libertad es un distintivo en la vida cristiana. Dios envió a su Hijo para liberar a las personas. Cristo te hace libre para vivir a plenitud y ser la persona que Dios quiere que seas. El consejo bíblico es mantente firme en esa libertad. La Biblia conecta al Espíritu Santo con la libertad.

¿recibieron ustedes el Espíritu por cumplir la ley? Ustedes recibieron el Espíritu porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas. Comenzaron su nueva vida con el Espíritu… (Gálatas 3:2-3 PDT)

Todo el que recibe el don del Espíritu Santo experimenta libertad. El ministerio del Espíritu Santo se centra en revelarte la verdad y liberarte con su poder.

Cuando aceptas el mensaje con fe, el Espíritu Santo actúa en ti. La Biblia dice: Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 Corintios 3:17 NTV)

Ya que el Espíritu Santo te ha traído a una vida de libertad, necesitas mantenerla evitando la tendencia a pensar que Dios te acepta por tus esfuerzos o méritos. Pablo llama esta tendencia “Yugo de esclavitud” y estos son algunos de los efectos esclavizantes que produce: Miedo al fracaso, (…¿y si mis esfuerzos no son suficientes?) pensamiento polarizado (si no puedo hacerlo todo bien, entonces no hago nada), perfeccionismo paralizante, (te detienes en tu progreso espiritual) te exiges cada vez más en tus disciplinas espirituales con el mismo resultado, insatisfacción.

De esta manera lo dice Pablo:

¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?” Gálatas 3:1-3(NVI)

En otras palabras no intentes agradar a Dios por tus méritos porque perderás tu libertad y el entusiasmo de la vida cristiana.

Entonces, ¿Cómo puedes mantener tu libertad? Viviendo en la gracia de Dios.

La Biblia dice: “…pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo” 2 Corintios 12:9(NVI)

Una de las verdades de este verso es que incluso en tus debilidades, Dios está tratando con tu vida. Dios usa las limitaciones de tu vida para llevarte a crecer. ¿De qué estamos hablando? Que la vida cristiana se basa en la gracia de Dios y nunca en los méritos humanos. La tendencia a agradar a Dios por tus esfuerzos parece espiritual pero produce sentido de culpa y esclaviza. En cambio, la gracia te lleva al arrepentimiento y te guía a confiar en Jesús para poder agradar a Dios. Al inicio de la vida cristiana aparecieron en tu vida el gozo, el entusiasmo y el poder del Espíritu por confiar en Jesús, con el paso del tiempo, corres el riesgo de dejarte llevar por la idea de que ahora son tus esfuerzos los que te hacen merecedor del favor de Dios. Esa idea robará tu entusiasmo, el gozo de tu salvación y tu primer amor. El consejo divino para conservar tu fervor es, mantente firme en la libertad con que Cristo te hizo libre.