El temor es una sensación que esclaviza, es un factor limitante. Todos los seres humanos experimentan el temor en una u otra forma. Te detiene, te impide ver a Dios y tu potencial. Te hace vivir al margen de aquello para lo que Dios te llamó. Existen muchas clases de temores, algunos los cuentan por miles. El temor al futuro y a la muerte se encuentran entre los más universales. El temor ciega a las personas, las hace inseguras. En muchas ocasiones las personas no alcanzan lo que Dios destinó para sus vidas no por falta de dinero, ni de recursos, ni de educación sino por el temor. Podemos llamar el temor de muchas formas: preocupación, tensión, ansiedad, stress… ¿Cómo se define el temor? El concepto de temor es definido por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: ” como Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. (Del latín metus) Recelo que uno tiene que le suceda una cosa contraria a lo que desea. Alguien lo describe como “Mentiras internas exhibiéndose demasiado obvias” Miedo al cambio, al rechazo, a la confrontación, al qué dirán. El temor drena las fuerzas, es el caldo de cultivo del negativismo, además se contagia. Pero ¿Qué relación tiene la Navidad con el temor? Para ver la relación necesitamos entender cuatro verdades de la Palabra de Dios 1. La Navidad es la expresión mas elevada del amor de Dios. El amor de Dios es el motivo supremo por el que Jesús vino a nacer en Belén. En (Juan 3:16 TLA) Jesús afirma “Dios amó tanto a la gente de este mundo que me entregó a mí que soy su único hijo”… Es el amor de Dios por las personas lo que da inicio a la Navidad. 2. El hecho de ser amados de Dios prepara el camino a las personas para ser libres del temor. Así lo declara el Apóstol (Juan 4:16 PDT) Así sabemos que Dios nos ama y confiamos en el amor que él nos tiene. A lo que el contexto en el versículo 18 nos dice: En esta clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Cuando las personas aceptan que Dios les ama, más de lo que puedan entender, más de lo que puedan describir, más de lo que puedan imaginar. Cuando pueden reconocer que el amor de Dios va más allá de sus errores, de sus pecados, de sus fracasos, de sus malas decisiones, de sus desilusiones y su sentido de culpa. Cuando pueden reconocer que Jesús nació en un pesebre para evidenciar su amor por las personas sin tomar en cuenta sus pecados y errores, ese amor los hace libres. El temor que los ata, les detiene y esclaviza, pierde fuerza, mengua y se debilita en sus vidas. El Apóstol Juan va más allá y lo resume con esta frase: “El perfecto amor hecha fuera el temor” 3. La Navidad fue anunciada como un acontecimiento que neutraliza el temor. A Zacarías: el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. (Lucas 1:13 RVR60)   A María: el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lucas 1:30 RVR60) Y a los pastores el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. (Lucas 2:10-11 RVR60) 4. Jesús derrotó el temor y el miedo a la muerte. La Navidad es solo la primera parte de la historia de la salvación, la segunda es la muerte de Jesús y su resurrección. ¿Qué logró Jesús con su muerte y resurrección? El escritor a los Hebreos lo resume de esta manera (Heb 2:14-15 PDT) Los hijos de una familia son seres de carne y hueso, por eso Jesús se hizo de carne y hueso igual que ellos. Sólo así pudo morir y con su muerte derrotar al diablo, quien tenía el poder de la muerte. Jesús se hizo hombre para liberar a los hombres, quienes habían estado esclavizados toda la vida por temor a la muerte.

La Navidad tiene el poder de derrotar el temor y liberar al hombre. Sigamos anunciando el mensaje poderoso de la navidad, Que Dios ama a las personas incondicionalmente, sin límites y más allá de la comprensión humana. Lo demuestra el hecho histórico del nacimiento de su único Hijo Jesús en la tierra, su muerte y resurrección para que todo el que acepte ese amor en su corazón reciba en su interior el poder para vivir libre del temor.