Por: Pastor David Rodríguez

Jesús vino a darte vida, una vida abundante y plena. Jesús es la imagen de Dios y es a su vez la evidencia de la generosidad de Dios. Dios entregó a su Hijo, lo más preciado para El, a fin de darte, por medio de él, la abundancia de sus bondades, de su infinita gracia y misericordia.

La Bíblia dice: …Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. (Santiago 1:5 NVI)

Por otro lado, la Bíblia también dice: Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos…(2 Coríntios 9:11 NVI)

El punto es este: Dios quiere que aprendas a ser generoso. Para vivir la vida abundante que Jesús vino a dar necesitas aprender la generosidad. Dios es generoso y quiere que seas generoso como El.

La generosidad es una forma de vivir opuesta al egoismo. Por naturaleza somos egoistas y la sociedad está orientada a promover el egocentrismo, el materialismo y el estilo de vida consumista. Si embargo, Dios dice que si quieres vivir una vida abundante la generosidad debe ser un hábito en tu vida.

Ser generoso es una habilidad que puedes desarrollar en cada faceta de tu vida. Puedes cultivar la generosidad en tu matrimonio, ¿Cuántas palabras de afirmación das a tu conyuge? ¿Das tiempo a cultivar tu relación? Puedes cultivarla en la crianza de los hijos, ¿Estás solo dándoles cosas materiales sin mostrarles amor? Puedes practicar la generosidad en tu relación con Dios. Puedes practicarla con las personas que te rodean.

Podrías preguntarte ¿Por qué quiere Dios que aprenda esta cualidad? ¿Por qué es tan importante la generosidad? Porque solo aquellos que aprenden a dar sus vidas, sabrán lo que significa vivir plenamente.

Las páginas de la Bíblia destacan la generosidad más que cualquier otra práctica.

En verdad, tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de ti lo hemos recibido. (1 Crónicas 29:14 NVI) En otras palabras, cada vez que somos generosos, estamos regresándole a Dios lo que nos dio.

Desarrollar la virtud de la generosidad contribuirá a una mejor salud mental, te hará más dichoso, reducirá la influencia materialista en tu vida, te hará pensar más en los demás, mejorará tus relaciones, hará más fuerte tu corazón, crecerás  en la madurez espiritual, tendrás más victorias, tu fe será robusta, estarás invirtiendo para la eternidad, Dios retribuirá tu generosidad con abundancia.

De modo que ¿Por qué no praticar la generosidad desde ahora? Decide ser generoso con tus palabras de afirmación, sé generoso con tus elogios, antes que con tus críticas. Practica el ser generoso con tu agradecimiento.  Sé generoso cuando sirves, escucha, presta atención, da de tu tiempo. Sé generoso cuando das, sé generoso con tu Creador.